La guerra de los ochenta: Dodge vs Pegaso

Mar, 03/01/2017 - 12:24

Batalla a fuego entre camiones de bomberos

Nuestras visitas al Bierzo siempre sacan lo mejor de la memoria colectiva del país. Por siglos el territorio leonés ha sido protagonista del sector minero-industrial español y por ello atestigua pruebas vivientes del mundo camionero. En este artículo volvemos a echar la vista atrás para recordar la presencia de vehículos de bomberos por las calles de Ponferrada. ¿La excusa? Conocer los Dodge y Pegaso que rivalizaron por salvar de las llamas a personas y edificios desde los ochenta

 

Poderío años 80. Marcado por los Pegaso y el Barreiros, que mandaban tanto en el transporte como en los cuerpos de bomberos.

 

 

En la actualidad los equipos de bomberos cuentan con modernos vehículos como los Iveco Magirus.

 

Como viene siendo habitual nos aprovechamos de la pasión de Rogelio Cerezales, nuestro amigo amante de los viejos Pegasos y su tierra berciana. Con él repasamos los momentos clave del transporte en tierras mineras, cruzadas por la histórica N-VI, sirviéndonos de sus vivos recuerdos. Como si fuera ayer Cerezales nos fotografía las calles de los años 80 con la inestimable ayuda de los amantes de los vehículos industriales clásicos, la colaboración del Parque de Bomberos de Ponferrada y el Museo de Energía.

 
 
Fabio es un bombero sentimentalmente unido a este Dodge C17, pues ambos ingresaron en el Cuerpo de Bomberos de Ponferrada el mismo día.

 

A salvo de las llamas

Nos planteamos este viaje a las entrañas de nuestra historia como si viviéramos inmersos en la serie Cuéntame. No cuesta mucho hacernos a la idea con los tesoros que nos vamos encontrando a cada paso. Es fácil revivir el angustioso momento en el que un ciudadano de Ponferrada gritó “FUEGO”, con la esperanza de que apareciera ante el un camión de bomberos. Probablemente un Dodge C17. Este camión ligero empezó su servicio al cuerpo de bomberos bajo la denominación Dodge C17 y la acabaría como Renault D17 tras la compra de RVI (Renault Vehículos Industriales) de Dodge, que previamente había tomado el control del fabricante nacional Barreiros.

 

La carrocería del Dodge de bomberos equipa un segundo habitáculo para trasladar a la dotación de bomberos.

 

Este Dodge C17 pesaba 17 toneladas y contaba con un propulsor de 170 CV que lo convertía en un vehículo sumamente equilibrado en cuanto a velocidad/peso. Ofrecía la opción de equipar cabina corta o larga, que montaba una litera para rutas más largas, con ocho toneladas de carga útil. Al convertirse en Renault D mantuvo la imagen de Berreiros hasta los inicios de los 90, cuando las series Midliner y Manager le sustituyeron con una imagen 100% Renault.

Por un día la nostalgia camionera volvió a ocupar su puesto en el parque de bomberos.

 

Dodge C17 a por el fuego

Si desgranamos el Dodge C17 nos encontramos con un modelo basado en la agilidad. Sus 33 años al servicio del parque de bomberos de Ponferrada lo avalan como cumplidor de sus objetivos. Fabio, conductor del cuerpo, recuerda el día que empezó su carrera: “Este camión y yo entramos en el cuerpo de bomberos el mismo día. Hace 33 años. Lo tenían allí impecable el mismo día en que yo me examinaba.” El conductor valora positivamente el haber conservado ese modelo como historia de la ciudad. Acepta que hubo un día para decir adiós: “ya no tiene las prestaciones que necesitamos. Es un motor fuerte pero no tiene la rapidez necesaria en las salidas.” El modelo expuesto es un cabina corta de dos plazas con carrocería Luna-Kronenburg, capaz de transportar pasajeros en la parte trasera del vehículo mediante un túnel interior que comunica habitáculo y cabina.

Habitáculo trasero de la carrocería del Dodge C17.
El interior de cabina del Pegaso autoescalera, basado en la gama "Bocanegra" con su característico tono marrón.

 

Su carrocero también guarda relación con la historia de producción de nuestro país y es que Saval Kronenburg era una firma holandesa que fabricó aquí. Kronenburg era rival directo de Magirus cuando fue absorbida por Rosenbauer, pasando a crear sus equipos de extinción de incendio en Huesca al colaborar con la compañía Luna, de Aragón. Este Dodge es la prueba viviente de la globalización del mercado, extrayendo el beneficio de los mejores camiones americanos, carroceros españoles y diseño de su tierra, Holanda. El resultado fue un camión capaz de cumplir con las demandas más exigentes de la calle pero también de otros ambientes como aeropuertos, fábricas, espacios de gran tamaño….

 

La carrocería del Dodge lo convertía en un camión autobomba urbano, era obra de Saval Kronenburg.

 

 

Este Pegaso de bomberos es un gran autobomba, con chasis de tres ejes, para uso industrial y un peso total de 26 toneladas.

 

Rival Made in Spain

No podíamos acabar un reportaje sobre la historia del camión en España sin hablar del eterno alado. En 1991 llegó el fin de Pegaso, fabricado por la estatal ENASA, con su compra por parte de Iveco. Este cambio de manos sirvió como prueba irrefutable del cambio que se avecinaba en España, un mercado global alejado del proteccionismo franquista y poco preparado para rivalizar con grandes fabricantes europeos.

 

Pegaso 1217, el más ligero de los "Bocanegra", con una escalera montada sobre su chasis.

 

Iveco por su parte no quiso perder la oportunidad de entrar en el mundo de los camiones de bomberos. El cuartel de Ponferrada nos muestra un autoescala del ligero 1217, basado en el reconocido Bocanegra, que todavía sirve para el trabajo de los profesionales. Fabio nos explica: “El diseño de este vehículo es muy compacto y por ello te permite acceder a edificios de la parte vieja de la ciudad ya que necesita poco espacio. “ Este modelo ideal para las calles de la capital del Bierzo no era la única opción ya que los ambientes para la extinción de incendios son muy diferentes. Desde las estrechas calles de una ciudad, al difícil monte en llamas, túneles o incluso las peligrosas centrales eléctricas.

 

 

CHISPAS, CHISPAS

La pasión de Rogelio Cerezales por los Pegaso nos permite hoy en día poder echar la vista atrás para ver, en pleno 2017, cómo era un camión de bombero en 1980. De ese año es el Pegaso 1183 que podemos ver en las fotografías junto a otros supervivientes de la época.

 

 

El interior de la cabina Dodge C17 provenía del diseño original Barreiros.
Rogelio es un conocido coleccionista de camiones clásicos, al volante de su Pegaso tres ejes de bomberos.

 

Este modelo en configuración tres ejes 6x2 de doble carro directriz se aleja de la idea urbana que hemos visto hasta ahora. Con un peso total en carga de 26 toneladas, este histórico sirvió para acabar con las chispas convertidas en llamas. Rogelio nos explica: “Este fue durante muchos años un camión del servicio de bomberos de ENDESA, que cuidaba las instalaciones de una central eléctrica”. Por ese motivo, nos explica, tiene esa gran cisterna y un cañón de agua en la parte superior. “Los transformadores utilizan aceite para refrigerarse y por tanto es común que se puedan ocasionar incendios” nos comenta.

 

 

Tras su explicación no hemos podido hacer otra cosa que seguir con nuestro camino hacía las instalaciones de “La fábrica de la luz”. Este Museo de la Energía de Ponferrada recoge los progresos que se vivieron en la zona del Bierzo al conseguir transportar el carbón en electricidad.

 

 

 

 

Desgranamos el Pegaso

Tener delante este alado de 1980 nos sirvió para poder estudiar sus soluciones, muy innovadoras para la época, de la mano del mejor conocedor de la marca. Rogelio nos comentó que:”su motor Pegaso 12 litros de 260 CV era el de toda la vida pero la cabina por fin era abatible”. Resulta que Dodge ya hacía un tiempo que ofrecía este tipo de cabina pero los directivos de ENASA tardaron algo más en apostar por facilitar la tarea de mantenimiento. Lo más importante, por eso, es su cambio de 8 velocidades más marcha atrás.

La conducción de antiguos camiones exige practicar con sus cajas de cambio.

 

Se le conoció como el cambio de bola y, en su época, fue realmente valorado por los expertos como un gran avance. Tal y como nos explica Rogelio el anterior “palanquero” fue uno en el que a la palanca de cambios del piso central se le unía una segunda en la caña del volante. Era un cambio tan complicado que solo los profesionales expertos de Pegaso podían conducirlo ya que “había un paso, de marcha corta a la siguiente larga, en el que el conductor se veía obligado a soltar el volante y dedicar una mano a cada una de las palancas de la caja de cambios”. Resulta que: “Antes de la aparición del cambio de bola era imposible manejar la caja de 8 velocidades con una sola mano”. Lo que ahora nos parece complicadísimo resultó ser una gran mejora que permitía, con un juego de muñeca, saltar de las marchas cortas a las largas. Fácil dicen… Nosotros seguimos aquí admirando las dificultades de una época gloriosa y pensando lo bien que estamos pese a nuestra añoranza.

 
 
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