Citroën una marca nacida de las aventuras

Jue, 10/11/2016 - 13:21

La firma del chevron rememora sus desafíos

Hace 94 años Citroën apostó por su primera aventura, atravesar el Sahara con un automóvil por primera vez. Desde entonces la firma francesa ha estado ligada a los retos más descabellados como el Crucero Negro (por África) o el Crucero Amarillo (Asia). Estos desafíos le servían para mostrar la fiabilidad de sus modelos pero también para asociar la imagen del chevron a lo desconocido, a la locura de perseguir sueños y a defender aquellos que se sienten diferentes. En el 2016 quieren volver a recuperar esa filosofía de la mejor manera y apostando por el ‘Feel Diferent, feel good’ una campaña que recuerda a sus primeros pasos.

Fotografía de la expedición que se denominó curcero amarillo

 

El mundo ha evolucionado a base de locos que tuvieron una idea excéntrica en el momento oportuno, en el entorno oportuno y con la solución oportuna. Estos ‘iluminados’ tuvieron, y tienen, que pelear ante una sociedad conservadora, asentada y con el estómago lleno que los tachaba de ideólogos, optimistas o como se diría ahora, fantasmas. Disculpen la vulgaridad. Steve Jobs con Apple, Mark Zuckerberg con Faebook o, si nos remontamos en la historia, Nikola Tesla son ejemplo de este atrevimiento. Citroën también.

Fundada en 1919 le bastaron solo tres años para plantearse su primera aventura, atravesar el Sahara en automóvil por primera vez. Hasta entonces nadie había logrado atravesar ese inhóspito terreno por lo que André Citroën contrató a Adolphe Kegresse (ingeniero militar) para preparar los coches. De la dirección de la aventura se encaró Georges-Marie Haardt, con experiencia en la I Gran Guerra y luego contó con Lous-Audoin-Dubreuil, con conocimientos sobre el Norte de África. El mismo equipo que le acompañaría en los siguientes desafíos.

André Citroën preparando la aventura que cruzó el Sahara.

 

Tras meses de preparativos un equipo de 10 hombres y 5 vehículos Citroën-Kegresse, basados en el recién lanzado Citroën B2 10 HP, tomaron la salida en el oasis de Touggourt, Argelia, rumbo a Tombuctú (Mali). Cerca de 3.500 kilómetros y 20 días después (enero de 1923) Citroën llega a la meta por lo que tocó la intensa vuelta, lo más recordado de la expedición. Todo se saldó con éxito y mucho reconocimiento por parte del público.

Nada es suficiente

Esta aventura se quedó corta para las expectativas de André Citroën y seguidamente empezó a preparar la siguiente: atravesar África de Argelia a Madagascar. A esta ruta se le denomino el Crucero Negro. Ocho autocadenas Citroën y sus remolques cargados con lo necesario se dieron cita en Colomb Béchar (sur de Argelia) el 28 de octubre de 1924 para salir hacia Tanezrouft. Veinte hombres se preparaban para un raid de 24.000 kilómetros y la confianza en los vehículos fue clave. Eso sí, lo imprevisible no pudo prepararse. Las dificultades del terreno, los hostiles anfitriones, pasando por enfermedades tropicales y algún que otro accidente no detuvieron a la caravana, que llegó a Madagascar el 10 de junio de 1925 según lo previsto.

 

Tampoco fue suficiente para este aventurero que reunió de nuevo a su equipo para llevar a cabo el Crucero Amarillo. Este desafío contó con el apoyo de National Geographic y algunos científicos que aprovecharon para estudiar las extremas regiones de Asia. Esta vez las dificultades burocráticas fueron las más duras al bloquearle el paso por territorio soviético. Las altas temperaturas de Oriente Próximo y el territorio virgen de coches a los pies del Himalaya tampoco ayudaron. Esa expedición puso a prueba la valentía de los conductores pero sobre todo las posibilidades de los coches, con deslizamientos de tierra, torrentes y caminos para mulas por los que llegaron a circular a 1 km/h. Pese a todas las dificultades la caravana llegó el 4 de agosto a Pakistán tras 23 días de aventuras para sólo 367 kilómetros. Tras encontrarse los dos grupos del Crucero Amarillo (Pamir y China) siguieron su camino para atravesar Mongolia y el Desierto del Gobi en invierno. Para conseguir que los motores funcionaran se utilizó agua hirviendo para calentarlos y el 12 de febrero de 1932 Pekín los recibió como héroes.

 

Otras locuras, otros modelos

A estas dos grandes expediciones les siguieron algunas de la mano del 2 CV como la Vuelta al Mediterráneo, viajes a Tokio por la India o la travesía de América de Alaska a Tierra del Fuego además de la primera Vuelta al Mundo. También se organizó, ya como marca, grandes raids como el París-Kabul-París (1970) o el Raid África (1973). Estas aventuras dieron paso a la creación y presentación del Citroën AX, un modelo perfecto para organizar la Operación Dragón. Este reto llevó a los participantes a las regiones vedadas de China mientras que el Berlingo fue el protagonista del Raid París Moscú y el Citroën ZX ganó las ediciones del París Dakar de 1991, 1994, 1995 y 1996.

 
 

Todas estas aventuras le sirvieron a Citroën para plantarse con el adjetivo de marca no convencional e innovadora ante los clientes. Un rol que también adapto al desarrollo de modelos rompedores que se hicieron hueco en nuestras carreteras como el 2CV, el Méhari o el nuevo Cactus. Pero no sólo de coches vivió Citroën, que también fabricaba autocares desde 1920 hasta 1960. El más representativo, el U23 carrozado por Besset en 1947 transportaba a 20 personas con un motorcito de 11 CV. Además, y durante la Segunda Guerra Mundial, la firma del Chevron pasó a desarrollar tractores con 7 CV y tracción cuatro hasta que dio el salto a la competición con el monoplaza MEP X1 que evolucionó hasta el MEP X2 capaz de llegar a los 190 km/h. Esta iniciación en la velocidad acabó con la creación del MEP X27 (200 km/h) y el helicóptero Citroën RE 210.

 

Siguiendo con el lado más comercial de la marca

Cabe recordar el lanzamiento de la versión furgoneta del Citroen 2 CV que se fabricó en la plata de Vigo y marcó un antes y un después de la firma en España. Adelantándose al boom económico de los 60 la marca francesa desarrolló un modelo pensado para el transporte de herramientas y mercancías, el 2 CV AU, que empezó a comercializarse en Francia en 1951. En el siguiente artículo pueden hacer un repaso por la historia de este icónico modelo que tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la industria automovilística de nuestro país.

Citroën 2 CV AU
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