HISPANO SUIZA DE LA CIA. DE TTES. ALTO ARAGONESA

Mar, 21/07/2015 - 17:32

El tiempo pasará... y el autobús permanece.

¿Alguien adivina la marca original de este venerable autobús?
Se trata de un chasis Hispano Suiza 30/40 de 1913, aunque casi nada queda de sus componentes centenarios.

 

Mucho ha llovido desde que este chasis abandonara la cadena de montaje, o mejor dicho, la línea artesanal fabricación de camiones y autocares de Hispano Suiza en La Sagrera en 1913. Y muchas han sido las reparaciones y reformas importantes a las que ha estado sometido este chasis hasta hoy.Por Luis Antonio Martinez De La Parra

No es un vehículo clásico, pese a superar el siglo de edad, pues está perfectamente legalizado para trabajar.

 

Nadie en la empresa pone la mano en el fuego sobre el origen preciso de este vehículo, pero parece ser que este autocar fue adquirido, ya carrozado como tal por la empresa “Compañía de transportes Alto Aragonesa”, con sede en la población de Graus en las estribaciones del Pirineo Oscense, en 1913, a la fabrica de camiones y autocares La Hispano Suiza en La Sagrera, Barcelona.

El puesto de conducción cambió de aspecto con la nueva carrocería de los años 50.
El interior conserva el sabor de los años 50 y 60 del pasado siglo.
Al eliminar su primera estructura con morro se ganó habitabilidad en la parte frontal del bus.

 

Según la ficha técnica de este autocar su matriculación se remonta al 23 de junio de 1913, lo cual nos sitúa ante uno de los primeros ejemplares del modelo 30/40 de la marca. Esto le permite lucir, con mal disimulado orgullo, unas placas de matrícula en las que podemos leer HU 48. Entre las principales características de este autocar, en su versión original,podemos resaltar su motor de 4 cilindros en línea con la culata y la parte superior del bloque de cilindros fundidos en una sola pieza, y la cámara de combustión en T, con dos válvulas por cilindro accionadas por dos árboles de levas, todo un avance tecnológico para la época. Aunque las prestaciones y el rendimiento mecánico estaban muy lejos de lo que hoy

Con la reforma a finales de los años 50 el motor original se cambió por un Mercedes Benz de 110 CV.

 

podemos interpretar como interesante, no deja de sorprender detalles como las 1500 revoluciones por minuto a las que podía funcionar este motor, comparativamente esto le permitiría estar hoy en el grupo de motores rápidos. Con 100 mm de diámetro y una carrera de 150 mm, y por consiguiente 4700 cc de cubicaje, se conseguía la friolera de 43 CV y una velocidad máxima de 30 Km/h. Eso con una caja de cambios, sin sincronizar por supuesto, de 4 marchas, que también era un lujo para la época ya que la mayoría de los vehículos solo disponían de tres relaciones.

De 1913 a los años 50

En los últimos años de historia este bus se ha dedicado a rutas turísticas por el Pirineo Aragonés.

 

Lo que sí compartía con otros motores de la época era el tipo de motor de arranque, a manivela, ya que la única fuente de energía eléctrica de que se disponía era la generada por la magneto del sistema de encendido. Los faros, o más bien los faroles que tampoco disponían de electricidad, funcionaban con petróleo o con gas acetileno. Las llantas, tanto las delanteras como las traseras, eran de radios de madera con el cubo metálico y armado con tornillos. Las delanteras tenían 10 radios y las traseras disponían de 12, en previsión del mayor peso a transportar, además el eje trasero contaba con ruedas gemelas y frenos, esto último era bastante habitual en los chasis de la época, que solo disponían de estos "detalles” en el eje posterior.

Transformación casera

 
 
El portaequipajes se situaba en el techo.

 

Pero el paso del tiempo no perdona y un vehículo de aquella época realizando la ruta Graus – Barbastro – Huesca, por los caminos de 1913, cargado con gente en el interior del ómnibus, como eran denominados en Hispano Suiza, gente sobre los bancos del techo, y un cargamento más que importante de paquetes, estaba expuesto a un desgaste considerable. Y por lo tanto la mayoría de los componentes mecánicos originales de este vehículo se han ido quedando por el camino, por no decir todos. Unas veces por la falta de recambios, otras por las necesidades de aumentar el rendimiento o las prestaciones de la unidad. Por supuesto el vehículo que aparece en estas fotos nada tiene que ver con el original, ni se pretende presentar aquí ninguna falsa reconstrucción de un clásico, sino uno de los pocos exponentes que aún quedan en aceptable estado de circulación, que nos pueden dar una idea del histórico pasado y de la heroica evolución de la mecánica y del transporte en nuestro país.

La falta de medios y materiales durante muchos años por los avatares históricos y políticos, obligaba a los transportistas de antaño, tanto de pasajeros como de mercancías, a reformar más que a reparar sus vehículos, ya que la falta de recambios convertía cada reparación en una reforma, y en la mayoría de los casos esta se realizaba de forma artesanal. De este modo al Hispano se le fueron sustituyendo los diferentes componentes mecánicos en las propias instalaciones que la Compañía de Transportes Alto Aragonesa tenía en Graus, con taller mecánico propio. Hasta que llegó el punto, hace aproximadamente unos 50 años en que la carrocería ya no aguantó más y decidieron hacerle una carrocería nueva, también en los talleres de la empresa. Y siguiendo la moda de entonces le desapareció el morro y se convirtió en un autocar chato con algunos asientos más.

Este autobús sigue luciendo una matrícula de sólo dos cifras.

 

Luego le llegó el turno al motor, que fue sustituido por un 6 cilindros Mercedes de unos 110 caballos de potencia, lo mismo le sucedió a la caja de cambios que ahora es de 5 relaciones, a los ejes de los que nadie sabe exactamente la procedencia, pero que como está mandado disponen de llantas con neumáticos, etc. El autocar está al corriente de revisiones de ITV y no es difícil verlo circulando por Huesca, o por alguna carretera del pirineo realizando alguna ruta turística, pero esto ha obligado a la empresa a realizar algunas modificaciones para adaptarlo a las exigencias del transporte de viajeros, como son los intermitentes de emergencia, el freno de estacionamiento de bloqueo o los cinturones de seguridad, el extintor y las ventanillas de emergencia con martillo incluido. Que duda cave que resulta simpático ver rodar a 102 años de historia del transporte por las carreteras y con una placa de matricula, de dimensiones homologadas, casi vacía de números, HU – 48. Y es que si el tiempo pasa este viejo ómnibus reformado se empeña en permanecer.

 
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