10 consejos para conducir con más seguridad

    El 90% de la información que recibimos al conducir nos llega a través de la vista, por lo que una buena visibilidad es esencial.

    Buena visibilidad

    Los cambios continuos de las condiciones del tráfico como el entorno, la posición, la orientación, la velocidad o la dirección exigen al conductor constantes ajustes de su foco de visión para poder comprender lo que le rodea en cada momento y, de esta manera, poder tomar las mejores decisiones de conducción. Una buena visibilidad y estrategia de exploración visual son clave para aumentar la seguridad al volante. Carglass nos ayuda con unos consejos básicos que pueden ayudar a evitar accidentes y reducir sus consecuencias, sobre todo en estas fechas, en las que habrá más de 90 millones de desplazamientos en las carreteras españolas, según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).

    Levantar la barbilla y mirar a lo lejos

    Mirar al frente y a lo lejos ayuda a mantener la trayectoria sin necesidad de hacer constantes correcciones en el volante. Además, nos permite anticiparnos a todo lo que pueda suceder por delante de nosotros y contar con un valioso tiempo de reacción para evitar un accidente.

    Buena visibilidad

    Los barridos visuales

    Si solo mirásemos a lo lejos, apenas obtendríamos información de lo que pasa a izquierda y derecha del vehículo, y entre el capó de nuestro coche y el punto hacia donde apuntamos la mirada. Por este motivo, es necesario realizar barridos de mirada transversales (de lado a lado) y longitudinales (desde cerca hacia más lejos).

    Visión periférica

    Este tipo de visión es lo que somos capaces de ver por el rabillo del ojo mientras vamos conduciendo, es decir, la capacidad de captar y reconocer lo que sucede alrededor del objeto o punto concreto sobre el que hemos fijado la visión. De hecho, nuestro campo de visión normal es de unos 120º y la periférica nos permite tener un campo de hasta 180º.

    El efecto túnel

    A mayor velocidad, llega al cerebro más cantidad de información por segundo. Para poder procesarla, nuestra mente limita esa información, descartando la menos importante por estar más lejos del foco de atención y más a los extremos de nuestro campo visual.

    Vas justo hacia donde miras

    En momentos de tensión, tendemos instintivamente a dirigir nuestro vehículo hacia el lugar al que apuntamos la vista. Y en una situación de riesgo, ese lugar suele ser el más peligroso. Por esta razón, al volante hay que ser conscientes de este fenómeno, y tener la mente fría para dirigir la vista, y nuestro vehículo, hacia los puntos de escape de una situación de peligro.

    Evaluar todo lo que nos rodea

    Conducir de manera segura implica ir con mil ojos, mirando y evaluando constantemente todo lo que nos rodea para detectar posibles amenazas y estar prevenido frente a ellas, además de analizar también el entorno.

    Buena visibilidad

    Saber lo que han visto los demás

    En muchas ocasiones, no sabemos si otro conductor nos ha visto y va a tener en cuenta nuestra presencia antes de ejecutar una maniobra que podría acabar en una colisión. A veces, podemos asegurarnos de que nos han visto mirando a sus espejos retrovisores y buscando el contacto visual.

    Ver a través de otros coches

    Se trata de saber mirar a través de los cristales de los vehículos que nos preceden, lo que nos permite anticipar acontecimientos como, por ejemplo, ver las luces de frenado del coche que va dos por delante de nosotros.

    Los ángulos muertos y zonas oscuras

    Hay objetos y situaciones que se escapan a nuestro ángulo de visión por diferentes motivos. El más común es el denominado ángulo muerto de los retrovisores, que es la zona que no alcanzar a recoger por el propio diseño del coche. Especialmente sensibles a introducirse en estos ángulos son las motocicletas, cuando circulan entre hileras de vehículos, por lo que hay que tener mucho cuidado.

    Los molestos y peligrosos deslumbramientos

    Ya sea por el sol o por las luces de otro vehículo por la noche, un deslumbramiento puede cegarnos momentáneamente y ser muy peligroso. En este tipo de situaciones, lo primero es no mirar directamente a la fuente de luz y dirigir la vista hacia una referencia que nos permita seguir circulando sin salirnos del carril.

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